Un tesoro de terracota del 210 a.C.

Los guerreros de terracota de Xian.

Ya desde el mismo relato bíblico, cuando “Dios logró crear al hombre a través del barro”, se nos enseña el gran papel que ha jugado para la historia de la humanidad este material, tan discretamente derramado sobre la tierra. El barro, la arcilla, la terracota son elementos con los cuales el ser humano ha trabajado desde los tiempos más remotos de su existencia, para darle forma a sus deseos o a los recursos que necesita para sobrevivir, como lo fueron las primeras ollas para beber y conservar las aguas. Y por eso, cada vez que ocurre un hallazgo arqueológico, ya no nos causa sorpresa descubrir la presencia de esas primeras obras de barro cuya funcionalidad no le restaba importancia a su estética como creación artesanal. El arte de la alfarería y el trabajo con estos elementos también nos ha dejado obras invaluables sobre los dioses de la mitología griega y romana, entre muchos más: por lo que cada descubrimiento nos deja sobre la mesa el talento que han tenido los artistas de los siglos pasados.


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Que decir entonces de la gran sorpresa que se llevaron los arqueólogos cuando por allá en el año 1974 encontraron el primer foso de lo que año más tarde se convertiría en uno de los famosos Patrimonios de la Humanidad. Se trata de un escenario de más de 200 metros de largo y 50 de ancho, en el cual permanecen más de 7.500 guerreros de tamaño real esculpidos en terracota, los cuales están acompañados por 500 figuras artesanales más como armamento de guerra y carrozas. Se estima que fueron enterradas durante la dinastía del primer emperador de China, en los años 210 y 209 a.C. El descubrimiento fue tan fascinante que hasta el día de hoy sigue dando de qué hablar e investigar, construyendo sobre este un hangar que ha sido bautizado con el nombre del Museo del Ejército de Guerreros.


 

Los guerreros de terracota


Lo fascinante de esta obra es que cada personaje que allí permanece, que cada soldado que se encuentra de pie a la espera de una batalla, fue elaborado como una persona única que no posee replica dentro de la extensa colección de guerreros que allí habita. Cada uno tiene su propio estilo de bigote y peinado y hasta su propia expresión de los ojos. Aunque lamentablemente para la vista del público estos soldados asiáticos se nos presentan sin colorido alguno, de acuerdo a los antropólogos e investigadores en otro tiempo estaban provistos de colores vivos, los cuales desaparecen por el efecto de la oxidación y el aire que recibe tras completado el proceso de aislarlos y despojarlos de la materia que los sepulta. De hecho, en busca de preservar dicha coloración, las excavaciones se han pospuesto con el fin de estudiar nuevas técnicas, un dato que nos revela el enorme tesoro que sigue sin revelarse.

Está claro que los alfareros y escultores que trabajaron en esta maravillosa obra de arte, tuvieron mucho esmero por la perfección de cada detalle, dejando así una maqueta que hasta el día de hoy sigue revelándonos datos sobre la historia y la vida del antiguo imperio chino. Por ejemplo, para el año 2009 se descubrieron una clase de soldados carentes de barba y con una expresión en sus rostros bastante juvenil, lo que hizo suponer a los investigadores que su edad sería inferior a los 17 años: un hecho que llevó a muchas especulaciones sobre el rol de los jóvenes en la vida militar.


 

Guerreros restaurando


Sin duda los Guerreros de Terracota, constituyen una obra que exige respeto y nos ofrece una idea muy tremenda del valor que se le venía dando a la terracota desde aquellos tiempos tan distantes de la historia humana.

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Te espero en la próxima entrega.

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