Explorando los misterios de Rebecca Warren

Rebecca Warren

Rebecca Warren es una de las escultoras y artistas plásticas de mayor reconocimiento de su país.

Nacida en Inglaterra en el año 1965. Su belleza juvenil parece ser un autentico reflejo de la madurez y la reflexión intima que ha logrado con su obra.

Hacia el año 1989, siendo una joven de 24 años, ingresó a estudiar Bellas Artes en el Goldsmiths ‘College de la Universidad de Londres, para tiempo después realizar su maestría en la misma materia en el Chelsea College of Art and Design. Todo esto representa la formación que ha tenido para convertirse en una artista profesional que tuvo además la suerte de tener una residencia de artista en la Universidad de Oxford durante los años del 1993 y 1994.

Rebecca Warren

Actualmente vive en la ciudad de Londres,  donde continua experimentando con la arcilla, siendo esta una de las materias primas de mayor inspiración en su trabajo, aunque también ha incursionado con nuevos recursos como lo es el bronce, el vidrio y vitrinas en las que introduce basuras y otros elementos que encuentra en los alrededores de su estudio londinense. La cerámica fue su primera pasión, en tanto le permitió jugar enormemente con su creatividad. 

Ahora bien, a la hora de explorar las temáticas que representan la obra de Rebecca Warren, nos encontramos que uno de sus pilares fundamentales ha sido la vivencia de la sexualidad humana. Y para lograrlo, el arte de la cerámica y el uso de la arcilla han sido piezas fundamentales en su obra.

Es importante resaltar aquí que la manera como juega Warren con la técnica se sale del modelo tradicional…  en su obra, la arcilla se va secando bajo el efecto del tiempo y el clima. Esto le ha permitido tener un acceso más versátil a la manera de moldear la escultura como ceramista. Pedazo a pedazo, porción por porción, la arcilla va adhiriéndose a la piel de la creación para formar un objeto único y persuasivo a los sentidos.

La apariencia de las obras de Rebecca Warren posee una suavidad que a veces se fragmenta, dejando que el cuerpo de su obra tenga orificios y vías de escape: como los poros de la piel.

De cara a la sexualidad, dicha textura nos hace pensar en el éxtasis mismo que se desata a través del alma y la esencia misma del ser humano. Es bajo esta forma de reflexionar sobre la vida y la sensualidad humana, que uno de los representantes de la famosa Galería Tate (galería nacional de arte moderno del Reino Unido) se atrevió escribir que: “Sus obras combinan una amplia gama de aspectos, con una fuerte conciencia formal: la inyección de materiales convencionales con un físico sensual para crear algo completamente nuevo.”

Fotografia de  Jin Linwood

La mente de un artista es todo un universo. Por eso, a la hora de comprender dicho cosmos personal por lo general se toma como referencia la técnica que emplea y la forma como se expresa. La técnica y la forma constituyen la manera de actuar y plasmar, igual que el sueño de un alquimista en el Medioevo consistía en mezclar toda clase de ingredientes químicos para darle forma en un caldero que ardía sobre el fuego en busca de una quintaesencia. Estos son aspectos tan esenciales en el arte que incluso pueden estar más allá del tema y la intención inicial con que el artista desea explorar, reflexionar y perforar con su pensamiento una idea que trasformará la mentalidad de su futuro espectador.

Las esculturas cerámicas de Rebecca Warren nos cuestionan, nos interpelan y se nos ofrecen a nuestros ojos como una implosión interna de placeres.

Así, ofreciendo una síntesis de su obra podemos concluir que en Warren su creación es un reflejo íntimo del éxtasis, del clímax, del alma que alcanza la gloria en un instante para inmediatamente recordarle a la dimensión humana su esencia como ser terrenal y mortal.

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