La original obra de Natalia Goncharova

Natalia Goncharova

Goncharova, al igual que el caso de Louise Bourgeois, es considerada una de las artistas femeninas mejor valoradas en el mundo del arte.

las flores de natalia goncharova

Su cuadro “Flores” (1912) se vendió por 10,8 millones de dólares.

Es una de las figuras más emblemáticas en la historia del arte que ha tenido la tierra de Rusia.

Natalia Gonchorova fue una autentica vanguardista, experimentando en varios movimientos y relacionándose con una gran cantidad de artistas del momento, lo que la llevó a madurar su propia visión del arte y crear un estilo original y único.

Hija de un padre arquitecto, esta artista fue escultora, pintora, escritora, ilustradora, diseñadora de vestuario y escenógrafa.

En el año de 1898, a la edad de sus 17 años, se matriculó en la Escuela de Pintura, Escultura y Arquitectura de Moscú.

Fue allí donde se introdujo en el arte de la escultura, y luego conoció al pintor Mijaíl Larionov, con quien sostendría una relación sentimental y profesional por el resto de sus vidas.

Ambos fundaron el movimiento llamado rayonismo

El bosque (1913) Óleo sobre lienzo. Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid

El rayonismo consiste en un movimiento donde el artista da vida a obras bajo el impulso de trazos rítmicos y arbitrarios.

Representó en la obra de Natalia Goncharova un estilo que toma fuerza en la mayoría de sus cuadros, obras en la que también se nota la influencia francesa del siglo del momento, como el impresionismo, el simbolismo, el fauvismo y el puntillismo.

Ella y su pareja, Mikhail Larionov, manifestaban que: «El rayonismo es una síntesis de cubismo, futurismo y orfismo».

“Ciclista” (1913). Óleo sobre lienzo. The Russian Museum de San Petersburgo

De este modo, una de sus obras más significativas, “Ciclista”, deja ver a un hombre cuyo desplazamiento en el cuadro queda respaldado por los trazos que lo preceden, como si fuese una imagen replicada en un espejo, o bien, como si fuese una caricatura aderezada con los rasgos que sugieren que el personaje está corriendo.

Pero en cambio, la obra “Los Gatos”, donde también se nota el efecto de las pinceladas hechas a diestra y siniestra, se expone como una obra aun más abstracta, más impresionista, con un contenido menos lógico y fácil de percibir.

Los gatos de Natalia Goncharova

“Los gatos” (1913). Óleo sobre lienzo. Guggenheim Museum de Nueva York

Aunque ambas obras (Ciclista y Los Gatos) fueron creadas en el mismo año, las dos son protagonistas de formas distintas, lo que deja sobre la mesa que Natalia Goncharova fue una artista apasionada por experimentar, por no encasillarse en una misma tendencia y por buscar en el arte una formula de jugar al máximo con el talento.

Esto queda comprobado con su obra  Bailarina Española”, una obra donde toma valor el peso de las figuras geométricas y una extraña sincronía entre el desorden y el cubismo: una pintura que dista mucho de lo que había logrado tres años atrás con las pinturas previamente mencionadas, olvidándose del rayonismo.

Bailarina española (1916)
Material: Óleo sobre lienzo.
Medidas: 200,7 x 88,9 cm.
Museo: Instituto de Arte de Chicago

Esta artista se inscribe en esa clase de creadores que al igual que Picasso, se centraron en la innovación y en el experimentar para producir nuevas obras y estilos totalmente originales.

Como ilustradora y diseñadora de modas, ella trabajó también empleando otro tipo de técnicas y formas, sazonando de mayor versatilidad sus elaboraciones.

Autorretrato de Natalia Goncharova

“Autorretrato” (1907)

Y qué decir de la exposición denominada La cola del burro, la cual se celebró en 1912 y en donde la intención de sus obras consiste protagonizar una clara ruptura con todo el arte europeo del momento, fundando una nueva escuela independiente en el arte moderno de Rusia.

De hecho, otro factor que desvela esa faceta por incursionar y ser representante de una nueva forma de arte, es la adhesión que tuvo Natalia Goncharova al grupo de artistas de El Jinete Azul (Der Blaue Reiter), el cual fue fundando por Vasili Kandinski y Franz Marc.

Su obra fue bien acogida por el público aunque su estilo de vida, alejada de los convencionalismos sociales, siempre causó polémica.

Diseñó los decorados y  trajes de Le Coq d’or de Diághilev (ballet) con lo que dió el salto a Europa dándose a conocer como escenógrafa.

Viajó junto a Diághilev y Lariónov a Italia, Suiza y España hasta asentarse en Francia donde su trabajo comenzó a ser más que fructífero aunque con la muerte de Diághilev comenzó su declive creativo.

Pocos meses antes de su muerte el Arts Council de Londres realizó una exposición retrospectiva de la obra de la artista y su marido donde se reconocía su importancia dentro del panorama artístico ruso y europeo del s.XX.

Cortina para el tercer acto de Le Coq d’Or

Obtener el título de vanguardista en el arte no es un asunto fácil de lograr.

Por eso, un vanguardista no es alguien que experimenta o presume de un estilo propio simplemente partiendo de nada.

Es un creador que ha estudiado la tradición del arte para poder marcar una ruptura firme que le permita ser líder de un nuevo movimiento.

En ese sentido esta creadora rusa tuvo el suficiente valor y formación para lograrlo, una artista integral llena de convicciones lo suficientemente fuertes para convertirse en un autentico icono del arte del siglo XX.

1 Comentario

  1. manuel dosantos Sep 19, 2017 - 03:42 PM

    no conocia el arte de goncharova. muy bueno en verdad. no saben donde presentaran proximas exhibiciones de sus pinturas? tengo programado ver ya exhibiciones de arte en españa, de Koons, Kandinsky y Gabino Amaya. y para inicio de año visitar el museo de louvre.

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