La belleza del desnudo en las manos de Lola Mora

Lola Mora

“En mi vida cometí tres errores: nacer mujer, lograr ser escultora y tener ideas avanzadas para mi época.”

Lola Mora (1866-1936)

Lola Mora, fue una singular escultora que logró crear obras capaces de cambiar la perspectiva de ver la sensualidad y la belleza del cuerpo femenino en la Argentina del siglo XX. 

Rompió así los prejuicios y los tabús de una época donde los desnudos eran vistos como un asunto obsceno y pornográfico.

Dolores Candelaria Mora Vega de Hernández, mejor conocida simplemente como Lola Mora, una mujer que es hoy considerada como la primera escultora argentina y sudamericana.

Actualmente se conoce muy poco de su vida y el motivo por el cual se desconoce tanto sobre su biografía, en relación a otros artistas de la época, obedece al hecho de que en su momento solo fue vista como una curiosidad, una mujer osada que incursionaba en una labor distinta a la tradicional: no se dedicó al piano, la costura o el bordado, tal como las mujeres de su generación.

Ya desde muy niña demostró una fuerte afición por la pintura. Pero no tardaría en dejar de lado los pinceles para tomar el buril y el cincel e iniciar una larga carrera como escultora: solía trabajar en arcilla, mármol y piedra.

Gracias a una beca que recibió a los 29 años por parte del gobierno, Lola viaja a Italia donde inicialmente recibió clases por parte del pintor Santiago Falcucci, para después contar con su principal influencia, el maestro Gulio Monteverde.

Fue introducida en una formación clásica, donde entró en juego cierta alquimia renacentista y el impresionismo de Rodin, permitiendo que ella empezara a crear obras donde la figura del cuerpo humano tiende a ser lo más real posible, dejando que su belleza se exprese con suprema sensualidad y exponiendo el placer mismo que inspira la mujer en su feminidad.

En Roma abrió su propio Atelier donde se reunían artistas de Francia, Italia y Alemania.

Cinceló bustos, modeló bajorrelieves, su obra se impusó en Europa, pero Lola deseaba ser reconocida en su país.

Fue precisamente en Roma donde elaboró su obra más significativa: La Fuente de las Nereidas.

Lola Mora trabajando en “Las Nereidas” en pantalón, un escándalo en aquella época.

Se trata de una escultura que encargó Aldofo J. Bulrrich, el intendente de la ciudad de Buenos Aires: obra que causó una enorme polémica hasta que noventa y cuatro años después llegó a ser considerada como un Monumento Nacional.

Fuente Las Nereidas

El tema de la obra describe el nacimiento de la diosa Venus, quien es asistida por las mitológicas nereidas de la literatura griega.

En la obra terminada, realizada en mármol de Carrara, tanto las nereidas como los tritones muestran cuerpos desnudos mucho más allá de lo aceptado por sectores moralistas de la sociedad porteña. ¡Entonces estalló el escándalo! Como castigo la obra no pudo ser instalada en la Plaza de Mayo y los honorarios de la escultora fueron cuestionados.

“La Fuente de las Nereidas” fue inaugurada el 21 de mayo de 1903 en el Parque Colón sin la presencia de mujeres, salvo su autora, y de las principales autoridades del país.

En la época que fue presentada, esta obra fue objeto de atentados vandálicos, llegando a ser marcada con comentarios grotescos y hasta grafiteros de la época más moderna. Y ha sido tanto revuelo el causado hasta nuestros días, que para el año 2000 fue necesario rodearla de un muro de vidrio.

En todas sus obras la artista manifestó una fuerza creadora, ardiente, transgresora, que escandalizó a una sociedad prejuiciosa que no supo ver la calidad y la sensibilidad que en ellas expresaba.

Muchas de sus obras fueron destrozadas antes de ser inauguradas y muchas otras acabaron en algún depósito municipal.

Lola Mora murió en 1936, extremadamente pobre, a los 69 años.

Pero al final, la historia le concedió a Lola los títulos y honores que no pudo recibir durante su paso por este mundo.

Su labor es considerada hoy como una de las más singulares del arte argentino, dejando así de ser una curiosidad para recibir el homenaje póstumo de ser tratada como una escultora.

Además el 17 de noviembre, el día de su nacimiento ha sido bautizado a nivel nacional como Día Nacional del Escultor y las Artes Plásticas, en su honor.

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