El arte puro de Judith Scott

Judith Scott

Fotografía de LEON A. BORENSZTEIN

Judith Scott fue una artista visual con Síndrome de Down y sordera profunda, que alcanzó el reconocimiento mundial por sus esculturas de fibra enigmáticas.

Teje sus esculturas como un insecto.

Atrapa, anuda y envuelve en lana.

La intensa vida de Judith Scott se puede resumir en dos colores: el negro y el blanco.

El negro fueron sus primeros 36 años que vivió en el más absoluto aislamiento.

El blanco queda reflejado en el reconocimiento, a su muerte en marzo de 2005, como una de las principales representante del arte Outsider o Arte marginal. 

El Outsider es un arte creado fuera de los límites de la cultura oficial, realizado por artistas autodidactas y que desarrollan su labor creativa sin contacto alguno con las instituciones artísticas establecidas y haciendo uso frecuentemente de materiales y técnicas inéditos.

Estos artistas no tienen  ninguna pretensión de obtener reconocimiento, ni de ganar dinero, ni de complacer a nadie…

Judith Scott nació el 1 de mayo de 1943, en la ciudad de Cincinnati, Ohio. Sin embargo, a diferencia de su melliza Joyce, ella llegó al mundo sordomuda y con Síndrome de Down. Curiosamente su melliza Joyce no tuvo este rasgo genético, aunque si padeció de escarlatina, lo que debilitó por completo su audición.

Pero a ambas las unió un vínculo mucho más fuerte que sus limitaciones: el arte. Ambas encontraron en el arte un medio de liberación que les permitió crear un tipo de arte bastante singular, creativo y hasta enigmático.

A los 36 años Joyce lleva a su hermana al Creative Growth Art Center in Oakland, California.

Creative Growth es un centro de arte imaginativo donde las personas con dificultades mentales o psicológicos se dan total libertad artística. Joyce Scott lo describe como ‘alegre’.

Durante casi dos años, Judith no respondía; no le gustaba la pintura, la escultura o la costura.

Sin embargo, un taller de arte de fibra textil con el artista Sylvia Seventy cambió todo eso. Finalmente Judith había descubierto algo que amaba, y lo que es más, algo por lo que ella tenía un talento innato.

Ella comenzó espontáneamente envolver trozos de madera en forma de fibras, hilos y telas y creó sus primeras piezas.

A partir de entonces no se detuvo. Estaba constantemente creando. Su proceso fue errático e instintivo.

Ella envolvía hilo y lana alrededor de cualquier cosa que pudiera tener en sus manos; se apropió de revistas, sillas e incluso una rueda de bicicleta.

Rápidamente se convirtió en una fuente de comunicación para Judith, después de haber sido verbal y socialmente “bloqueada” durante la mayor parte de su vida.

Tom di Maria, director de Creative Growth, cree que fue finalmente “aprendiendo a hablar”. Sus primeras piezas fueron sus primeras palabras.

Judith Scott  inició una tradición obras donde juega de manera intensa con hilos y largas tiras de tela, las cuales envuelven a diversos cuerpos y objetos, como si estos hubieran caído en una telaraña.

El empleo de dicha técnica, le permitió ganar el título de la mujer araña, dado la evidente similitud de cada escultura con el modo en que las arañas envuelven a sus presas para conservar sus nutrientes y luego devorarlas lentamente.

Y sí, al igual que las arañas tejen con un tipo de material flexible pero realmente fuerte y versátil, Judith consiguió producir obras que se inmortalizarán para la posteridad, lo que a su vez le dio el merito de ser reconocida como una de las escultoras más famosas de los Estados Unidos.

Esta es una de sus obras más representativas “Twins” (Gemelas)

En ella podemos observar dos cuerpos que insinúan la misma apariencia de dos maniquíes: una obra donde ambos cuerpos parecen abrazarse, o bien, pelean de manera torpe sin llegar a lastimarse. Pero en medio del sentimiento que evocan los dos cuerpos, existe una infinidad de gruesos hilos de tela que unifica a la pareja.

La diversidad de los colores de los hilos hace que la obra adquiera un sabor que va más allá de la simplicidad y le otorga una gran originalidad. Lo más seguro es que la obra evoque a la relación de ambas hermanas, que deben luchar frente a sus limitaciones genéticas, mientras intensifican su voluntad para crear obras de muy buena calidad y que suscitan reflexión.

Mientras tanto, existe otra amplia colección de figuras con igual porte humano donde ésta se asfixia en medio de tantas fibras, al mismo tiempo que evoca una sensación pura de tratarse de un cadáver embalsamado por los hilos de una araña enorme.

En 1999, la primera exposición de su trabajo coincidió con el lanzamiento del libro de John MacGregor Metamorfosis: El Arte de la fibra de Judith Scott.

Esto ayudó a que su trabajo llegase  a un público mucho más amplio y la empujó al reconocimiento internacional como artista ‘Outsider’. Sin embargo su discapacidad fue secundaria a su arte y su trabajo fue reconocido por sus propios méritos.

Judith se convirtió en la primera artista con Síndrome de Down que se presentó  en el Museo de San Francisco del arte moderno. Su trabajo todavía se puede ver en las colecciones permanentes en la ciudad de Nueva York, París y Londres.

Judith Scott falleció en 2005. Murió en los brazos de su hermana Joyce.

“Tener a Judy como gemela ha sido el más increíble regalo de mi vida“, dijo Joyce.  “La única vez que  sentí una especie de felicidad absoluta y una sensación de paz estaba en su presencia.”

Joyce actualmente trabaja como defensora de las personas con discapacidad, y se dedica a establecer un estudio y taller para artistas con discapacidad en las montañas de Bali, en honor de Judith.

“Mi mayor esperanza sería que haya lugares como Creative Growth por todas partes y así a las personas que han sido marginadas y excluidas se les daría la oportunidad de encontrar su voz”, dice Joyce.

 “Creative Growth Art Center”  es una institución artística, no un centro de terapia. Se fundó en 1974 y desde entonces los discapacitados que allí acuden han producido cerca de 450.000 piezas.

Les puedes seguir a través de Vimeo https://vimeo.com/channels/cgac

Basándose en ese modelo se creó en España una asociación “Debajo del Sombrero” que es una plataforma para la creación, investigación, producción, y difusión de arte donde sus principales protagonistas son las personas con discapacidad intelectual. 

Esta asociación se creó a raíz de un documental realizado en 2006 sobre la historia de Judith Scott. Aquí puedes ver  la historia:

1 Comentario

Trackbacks/Pingbacks

  1. La mujer araña | Marijose Recalde

Deja una Respuesta