El arte de la cerámica

Enric Mestre, ceramista dice que“El arte de la cerámica es manejar el barro para transformarlo en ideas y en expresión que el artista quiere que tenga su obra. La magia es transformar un material simple, sencillo en algo imperecedero.

Un elemento tan sencillo como la arcilla, convertirla en un material durísimo resistente que ha permitido que podamos estudiar la civilización humana a través de la cerámica, y además permite desarrollar la capacidad creativa de cada persona. Eso es MÁGICO“. 

El mundo está lleno de barro y su uso a través de las culturas tiene sus raíces desde hace milenios.

Cuando los españoles llegaron a Latinoamericana, no fue para nada asombroso el comprobar que tal como ocurría en Europa, Asia y África, en las tierras del Nuevo Mundo también practicaban el arte de la cerámica para facilitar su vida cotidiana.

Tanto las sociedades aztecas como las incas o las mayas, el arte de la alfarería dio fruto a piezas como las ánforas, las vasijas, los platos y las tazas, las cuales poseían el mismo valor que se le dieron en Grecia, Egipto y Mesopotamia: objetos que servían para almacenar agua, para comer los alimentos, para machacar los ingredientes de la cocina y para otra cantidad de usos cotidianos. Parecería que fuese un fruto del azar que culturas tan separadas en el planeta usaran el recurso del barro y los otros materiales cerámicos para producir este tipo de objetos.

Recipiente de cerámica Coyotlatelco (750-800 DC) Teotihuacan- México

Pero el arte de la cerámica no concluía allí para estas civilizaciones. Fueron muchas las esculturas y obras artesanales dedicadas a los dioses que desde los cielos podían apreciar como nuestras sociedades aprendieron a usar el barro hasta para construir sus casas.

Y aunque las viviendas rudimentarias hechas a base de materiales cerámicos aún subsisten en nuestros días (sobre todo en los países de Asia y Medio Oriente), la humanidad sigue rindiéndole un secreto tributo a su esencia como material. Así, los ladrillos que construyen los edificios están hechos de barro, igual que los tejados, las baldosas de un hogar y los platos de la alacena.

Casas de Harrán, son construidas enteramente en barro y paja, lo que permite que se mantenga su interior caliente en invierno y relativamente fresco durante el verano. Foto realizada por Ruru

Todo parece indicar que ese germen fabuloso de trabajar con materiales tan prácticos y sencillos como lo son el barro y la arcilla nos dicen que su uso no tendrá fin.

Y por lo mismo, surge entonces la pregunta: ¿Por qué el arte de la cerámica resulta esencial para el destino humano?

¿Por qué un oficio de orígenes tan primitivos sigue teniendo el mismo valor para nuestros días? ¿Qué atractivo tan mágico perdura en la esencia de cada obra de cerámica, para que legiones de artistas y artesanos sigan empleando este arte como una forma de expresión?

Un arte tan milenario como este sigue teniendo peso en nuestras culturas por el simple hecho de que construir una escultura o una obra cerámica, es una expresión de la belleza a base de unos elementos que son muy flexibles de manejar: el barro sirve para sostener un edificio a base de ladrillos, al igual que para crear un mosaico que expone un pensamiento sobre una imagen religiosa o un evento histórico de la vida humana o la sencillez de un escultura que coloques en un rincón de tu casa.

Arte de la ceramica

Dama con bolso escultura de barro realizada por Fen Mugüerza

Si dejamos de un lado el uso de la cerámica para los fines cotidianos y comunes de la vida humana, descubrimos que los ceramistas actuales disfrutan de la creación artística como una experiencia totalmente innovadora, capaz de purgar el alma humana y forjar obras que afectan nuestro pensamiento y, sobre todo, nuestros sentimientos.

No por nada hoy en día existen muchas academias de alfarería y cerámica donde las personas acuden, no solo con la gran intención de crear recipientes o tazas como auténticos artistas, sino porque también constituye una terapia sana donde jugar con sus manos y la arcilla les permite escaparse de la ilusión misma de la realidad y relajarse por completo.

Colocar las manos sobre el barro mientras le damos movimiento y nos entretenemos al darle formas, representa en menor escala el sueño que en esencia posee todo ser humano a la hora de construir y realizarse.

La cerámica y su utilidad en la historia humana seguirán presentes en tanto exaltan a la vida misma, al potencial creativo que subyace en toda persona y en la vocación natural que existe en las sociedades de invocar a la belleza como un fenomeno que da color y sabor a la vida misma.

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