Camille Claudel, el sufrimiento convertido en escultura

Camille Claudel

Camille Claudel 1884

A la hora de entender la obra de un artista y todo lo que tiene para ofrecernos en sus temáticas, resulta esencial conocer profundamente la historia de dicho creador. Es necesario internarse en un viaje a través de las circunstancias históricas en la que se encontraba dicha persona, las dichas y desdichas que vivió, los logros y los fracasos, y toda una gama más de cuestiones que son las que se hacen cargo de moldear la mente del artista, la cual reflejará todo ese mundo interno que la vida misma ha plasmado en su espíritu.

Así, si nos detenemos a explorar la obra de Camile Claudel (1864-1943) existe mucho que entender para percibir como sus emociones y desaciertos personales, influyeron en cada una de las esculturas que plasmó.

Como todo aprendiz de este género del arte, ya desde niña esta artista se entretenía con el barro como una aproximación a lo que sería su destreza profesional en un futuro. Por entonces tomaba como modelo a la sirvienta del hogar Hélène y a su hermano Paul Claudel, quien sería un diplomático francés muy importante, aparte de ser un brillante como poeta.

Camille Claudel

Foto de Jean Christophe Blanquart

Esta mujer, que fue hija de un banquero y financiero muy importante de la época, tuvo la suerte de rodearse con artistas y escultores famosos de la época de París. Fue precisamente su progenitor quien logró matricularla en la Academia la Colarossi, ya que por entonces en la Escuela de Bellas Artes no se aceptaban mujeres.

Fue a partir de ese momento que durante más de tres años, estuvo bajo la tutoría de Alfred Boucher. Tras un viaje que debe realizar el profesor a Italia, éste decide dejar a su alumna bajo la dirección de uno de sus amigos. Aquel hombre era nada más y nada menos que Auguste Rodin, con quien llegó a sostener una relación bastante tormentosa y cuya magistral pero dolorosa inspiración la llevó a crear una de las esculturas más famosas de su tiempo: La Edad Madura.

Camille Claudel

“La edad madura” Foto de Jean-Pierre Dalbera

Camille Claudel

Detalle de “La edad madura” Foto de Ottavi Alain

En esta obra La Edad Madura, se puede observar a un hombre que se marcha de la mano de una musa que es un ser entre un ángel y una bruja. El hombre es en esencia Rodin, mientras que la musa cuyo pelo y traje se ve derruido por el tiempo viene a representar a Rose Beurut, mujer que siempre obstaculizó la relación que deseaba Camile, quien en esa obra aparece en un suelo árido, degastado, implorando con su mano la cercanía y el contacto de Rodin.

Hoy se sabe que fue Rodin en el que convergió sus mayores complejos emocionales y con quien también pudo avanzar en su talento. Aquel hombre la engañó siempre con la idea de que algún día se casarían, pero el escultor era firme en su relación con Rose Beuret. De hecho, cuando Claudel quedó embarazada, él la disuadió de abortar con la esperanza de que en definitiva en aquella ocasión llegarían al altar. Dicha promesa nunca se cumplió. Pese a todo esto, Camile Claudel apoyó a Rodin durante un largo tiempo en la elaboración de obras tan magistrales como lo fueron Las Puertas del Infierno y Los Burgueses de Calais.

A la hora de explorar la forma y los temas de la obra de Camile Claudel es necesario indicar en primer lugar que trabaja de manera muy bella en todo lo relativo a la figura humana. En ese sentido hay que reconocer la influencia de Rodin y Boucher, ya que sus representaciones del cuerpo humano se ajustan a medidas de cuerpos reales.

Sin embargo, hay que resaltar que dichas obras tienen un punto de quiebre muy común, el cual se ve reflejado en el soporte donde la escultura misma se sostiene. Al fijarnos detenidamente podemos experimentar que ese suelo, esa base que por naturaleza debe ser firme, está erosionado como si se tratará de un lugar creado por el calor de la lava volcánica, apestado de ceniza y sufrimiento.

Camille Claudel

“Cloto” Esta obra que conserva el Museo d´Orsay es un estudio previo de la cabeza y el cuerpo de la obra definitiva

Camille Claudel

“Cloto” Foto de Ottavio Alain

Una prueba maestra de esta particularidad se puede observar en la obra Clotho, una obra en yeso donde la carne y las facciones del rostro intentan resistirse a la podredumbre de la muerte, a la tristeza y el abandono. Camille Claudel ha representado a Cloto como una decrépita anciana, con la cabeza sin pelo, ligeramente de lado, las facciones afiladas y los ojos hundidos en unas cuencas terriblemente marcadas.

La misma sensación nos ofrece la escultura El Vals, donde en el vestido de la mujer vemos un desgarramiento y una incoherencia plena en la forma del material, de la belleza que representa la figura femenina para la época del siglo XIX.

Camille Claudel

Es precisamente en este estilo de rematar y concluir sus obras, ese pequeño detalle a veces imperceptible donde podemos ver el desenfreno, el sufrimiento y la locura que padeció Camille Claudel, una mujer que llevó un destino trágico y lleno de fatigas emocionales, tanto así que sus últimos treinta años de vida los pasó en un hospital psiquiátrico, para luego ser sepultada en una tumba sin nombre y con la simple inscripción de 1864-1943: tumba que despareció tras las reformas del hospital.

Sin embargo, su legado como artista nunca desapareció y continua vigente hoy en día como una de las mentes más geniales del impresionismo francés de la época.

Camille Claudel

Camille Claudel trabajando en su Atelier en 1930

En el año 2013 se realizó una película basada en hechos reales cuyo título original es Camille Claudel 1915 del director Bruno Dumont y con la actriz Juliette Binoche como Camille.

Sinopsis: En 1915, Camille Claudel (Juliette Binoche) es internada por su familia en un asilo de enfermos mentales del sur de Francia. Ya no volverá a esculpir, pero espera siempre la visita de su hermano, el escritor Paul Claudel. Fue rodada en un manicomio, donde Binoche actuó rodeada de auténticos pacientes con problemas mentales.

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