Barbara Hepworth y sus más de 600 esculturas

Barbara Hepworth

“Creo que cada escultura debe ser tocada, es parte de la forma de hacerla y es realmente nuestra primera sensación, es el sentido del tacto, el primero que tenemos cuando nacemos. Creo que cada persona que mire una escultura debe utilizar su propio cuerpo. No puedes mirar una escultura si vas a permanecer rígido, debes caminar alrededor de ella, inclinarte sobre ella, tocarla y alejarte de ella”

Barbara Hepworth

Por supuesto, cuando un grupo artistas logran mantener una amistad cercana, es natural que entre ellos se pueda olfatear una coincidencia frente a los estilos y las temáticas que se trabajan.

Es por esto mismo que resulta comprensible que en la obra de Barbara Hepworth se note una influencia de la obra de Henry Moore y viceversa.

Entre ambos creadores y escultores británicos, existió una estrecha amistad que los llevó a mantener una sana rivalidad profesional que se prolongó durante muchos años.

Fue una de las primeras artistas de Gran Bretaña en introducir el motivo del “agujero” en sus obras.

De este modo, es normal que ambos hayan forjado esculturas donde el objeto suele estar perforado, como si una mano invisible jugase con la materia de la obra.

“Sea form” de Barbara Hepworth

Un ejemplo de ello, es la obra “Sea form”,  donde se puede contemplar que el objeto se parece a un fragmento de una ola, agujereado por el viento y los azares caprichosos de la naturaleza.

El mismo tono de esta escultura, que es de un color azul verdoso, nos incita a pensar en la alquimia del mar, en la oportunidad de estar en el escenario de una playa, observando como el agua misma se expresa.

La mayoría de las obras de Barbara Hepworth adquieren ese sentido voluble, dónde un hueco se convierte en el pulmón de la escultura.

Achaean

“Achaean” 

Curiosamente, las obras de Barbara Hepworth  también toman protagonismo en espacios abiertos tal como lo hacen las esculturas de Henry Moore y Fernando Botero, suelen ser emplazadas en zonas verdes: sitios en los que el efecto de las estaciones del año le dan otra tonalidad más hermosa.

 “Achaean” es una pieza que mide  más de dos metros  y en la época de invierno, la nieve se encarga de decorarla de blanco, mientras de fondo se observa la belleza de los árboles del Colegio de Santa Catalina, en Oxford.

“Barbara Hepworth” Autorretrato de la colección de la fotografia de Hepworth

Para entender la obra de esta artista, es imprescindible (como siempre en las artes), conocer la vida del autor.

A los 7 años, una clase sobre arte egipcio en el colegio sería como “una bomba” que le cambiaría la vida y le haría concebir el mundo desde ese momento nada más que en “formas, contornos y texturas”.

Al observar su biografía, es posible percibir que asumió el arte como algo liberador, alejándose por completo de cualquier tormento. Las mismas imágenes que existen sobre ella, demuestran a una mujer de una gran felicidad interna, la cual se asoma con naturalidad incluso cuando no está sonriendo.

Esa resistencia integral como mujer, fue la que le permitió sobrevivir  a la Segunda Guerra Mundial, los dos divorcios de su matrimonio y el parto de sus trillizos, entre otros.

Aun así, uno de los golpes emocionales más duros que vivió fue la muerte de su hijo mayor: Paul, quien falleció a los 19 años, en un accidente de aviación de la Fuerza Aérea de Real en Tailandia. Una muerte que la impulsó a trabajar en la obra Madonna y el niño, además de incitarla a realizar un viaje a Grecia durante el agosto de 1954.

Madonna and Child, 1954, St Ives Parish Church

Por ese entonces, Barbara Hepworth ya se encontraba instalada en su estudio de St Ives, en la cual residió desde 1949 hasta 1975, año de su muerte.

Acerca de este lugar, ella se refiere como un escenario provisto de un patio y un jardín donde podía trabajar al aire libre y con la belleza del espacio. Es en este estudio donde está la pista más reveladora del sentido de su obra.

Bárbara Hepworth creó un gran conjunto de escultura de extraordinaria belleza que alcanza a más de 600 piezas.

Cada obra de esta artista inglesa es una búsqueda hacia la esencia misma de la naturaleza y la belleza del espacio.

Hepworth fue nombrada dama del imperio británico en 1965 y recibió numerosas distinciones honoríficas y títulos académicos. Fue miembro del comité de exposición de la Tate Gallery .

Sus obras están presentes en todos los grandes museos del mundo como la mencionada Tate Gallery, La Nacional Gallery of Modern Art d’Edimbourg, o la Art Gallery of Ontario (Canadá) entre otros.

Single form ONU

“Single form” es la mayor obra de Hepworth y su encargo público más importante. Se encuentra en la Plaza de las Naciones Unidas en Nueva York.

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